"En el reino de los genios se cuentan historias. Las historias son como el aliento para ellos." También sucede así entre los humanos. "Solo existimos si somos reales para otros..."
A veces las cosas se tuercen y todo parece perdido. Entonces el ser humano obra un milagro: encuentra un resquicio, una puerta a la ilusión. Si hay algo que tenemos en común, independientemente de la situación que vivamos, es nuestro sentido del humor. Y al final las cosas salen adelante ¿Cómo? Es un maravilloso misterio.
Esta vida, que bien podría ser una antesala del infierno, plagada de desengaños, horrores, pérdidas, abandono, indiferencia…DOLOR, en definitiva. Dolor en todas sus formas, alimento para el monstruo que todos llevamos dentro, que nace con nosotros y crece en cada descuido, en cada momento en el que la tristeza, la ira, la derrota, la desesperación hacen mella en el corazón. Ese monstruo, nuestra herida que pide a gritos una cura, un imposible porque en esta vida no hay tregua. Ese monstruo, que si tuviera un nombre bien podría ser Frankenstein. “Que vine a este mundo para ser abandonada. Que estoy irrevocablemente sola.” (Mary Shelley)
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