Esta vida, que bien podría ser una antesala del infierno, plagada de desengaños, horrores, pérdidas, abandono, indiferencia…DOLOR, en definitiva. Dolor en todas sus formas, alimento para el monstruo que todos llevamos dentro, que nace con nosotros y crece en cada descuido, en cada momento en el que la tristeza, la ira, la derrota, la desesperación hacen mella en el corazón. Ese monstruo, nuestra herida que pide a gritos una cura, un imposible porque en esta vida no hay tregua. Ese monstruo, que si tuviera un nombre bien podría ser Frankenstein. “Que vine a este mundo para ser abandonada. Que estoy irrevocablemente sola.” (Mary Shelley)
Comentarios
¿ves como verte feliz me hace feliz? ¿cómo no voy a quererte?
CAVAR UNA FOSA...
Cavar una fosa.
Edificar una casa.
Sobre las ruinas de las ruinas,
ahora y siempre por los siglos de los siglos,
la vida siempre en obras.
Un basurero atesora
la indiferente memoria de los días.
Quién reciclará nuestros despojos,
quién regalará fascículos
con nuestra colección de instantes,
qué teletipos darán noticia
de la simulación de un sueño,
quién archivará cuidadosamente nuestros nombres
y hará el penúltimo inventario,
en qué autopista o hiperespacio habitaremos.
Qué Internet hacia Dios por si lo escucha.
Entre derribo y derribo,
cavar una casa,
edificar una fosa.
Amalia Iglesias
Besos